Bewitched o una relectura de la bellìsima Elizabeth Montgomery
ME HE ENCONTRADO CON ELIZABETH MONTGOMERY EN MI DORMITORIO
En la habitaciòn donde habito, ya que lo de vivir es discutible, el aparato de tevé me permite ver muy pocas cosas. En un canal de cable, a muy altas horas de la madrugada, transmiten, en secuencia cronológica los episodios de Bewitched, conocida en SChile como La Hechizada. Al ver los episodios CERO (piloto)y el primero, veo por primera vez que la serie de tevé está cargada de significados. En el primer episodio, Samantha (Elizabeth Montgomery) es una bruja que por deseos de su marido debe cumplir los "deberes" de esposa como cualquier mujer mortal.
Un narrador en off (que en inglès era José Ferrer) le indica que teniendo todos los electro domésticos que desee, su tarea será cosa de segundos. Samantha fracasa penosamente. Los huevos se pegan, el pan humea, el café desborda las cafetera. Sòlo un movimiento de sus manos vuelve todo a su lugar. (Aún no habían inventado el movimiento de su nariz. Pese a todo, el marido le dice que no tomarà desayuno porque está apurado. Samantha lo abraza y promete "complacerlo en todo" para ser "la mejor ama de casa del mundo". Darrin le dice "sè que serà asì" y "espèrame con la cena a las siete treinta".
Para mi sorpresa, cuando Endora, la bruja madre de Samantha aparece protestando por la sumisión exhibida por Samantha, me parece deliciosamente divertida. Le encuentro toda la razón.
Samantha es una bruja, debiera ser libre y elije esta vida trivial y aburrida.
Amanece. Me encuentro realizando un seminario sobre género bastante tradicional, asì que mientras le cuentan a mis compañeras la historia del patriarcado, escribo este texto para mi face, pensando en subirlo alguna vez al Blog que nunca termino de diseñar.
Comentando con una amiga a la hora del café le pregunté ¿Te casarías con alguién como Darryn el de Hechizada (Bewitched)?
Paola dice "Yo no, es que me parece un tipo insoportable, machista, celoso, desconfiado, no deja que Samantha sea ella misma y la presiona para transformarla en la persona que él desea."
Pese al fondo conservador de Hechizada -hay que obedecer al marido y no utilizar los poderes de las mujeres para enfrentarse al mundo-, tenía el toque de rebeldía de sus mágicas travesuras, le digo, suficiente para engatusar a millones de espectadores que a la vez eran testigos de la guerra de sexos que el movimiento feminista llevaba en las calles a finales de los sesenta.
No me convences, dice Paola.
Pensando en ella y en mi inveterado amor por el cine, redacto este artìculo, a ver si me reconcilio con el tema del género.
Durante la década de los sesenta en el cine y la televisión, las mujeres comenzaron a dar un gran paso, lentamente empezaron a dejar de ser los complementos estéticos de los protagonistas de películas y series de ciencia-ficción y fantasía.
A lo largo de la historia del cine, la mujer ha ocupado diferentes lugares. De un comienzo en donde sólo podían ser víctimas -o a lo sumo compañeras- su lugar en la pantalla evolucionó hasta ocupar roles centrales.
LA MUJER CLÁSICA: EL REPOSO DEL GUERRERO
Durante muchas décadas, la mujer estuvo relegada a papeles secundarios de novia, esposa, madre o hija de los protagonistas masculinos en el cine fantástico. Drácula, Frankenstein, El hombre lobo, El hombre invisible y La momia son hombres, mientras que las mujeres malas, como las vampiresas, son sólo siervas del malvado principal, también hay malas, pero son siempre hermosas como en "Frankenstein creó a la mujer", remedo de la casa Hammer de la película de la Bardot "Y Dios creó a la mujer". Las buenas son las novias de los héroes o los objetos de deseo de los monstruos. La ciencia ficción repite prácticamente los mismos esquemas: los hombres son doctores locos en sus laboratorios, políticos enfermos que quieren dominar el mundo, valerosos agentes del orden que restablecen la paz, o brillantes científicos que consiguen salvar a la humanidad; mientras, las mujeres les esperan en casa con las zapatillas, o bien son secuestradas por los malvados y luego liberadas por los buenos. (Como en Terror en el Museo de cera, con Carolyn Jones, la recordada Morticia, desnuda antes de ser sumergida en la cera) .Las actrices sólo la llevaban en los "géneros para mujeres", es decir, el melodrama y la comedia romántica. Notable excepción: La mujer pantera (Cat people, Jacques Tourneur, 1942), casi sin duda el personaje femenino más interesante, por su ambigüedad, del fantástico clásico, y también la única obra maestra del género en esa época con protagonista absoluta femenina. También el eje del relato del preso homosexual en "El beso de la mujer araña", de Manuel Puig. En Europa, en los sesenta, la serie B en el cine del incombustible Jesús (Jess) Franco (Frank) y un largo etcétera, elemento fantástico es la excusa para un erotismo bastante tierno. En todo caso, las chicas ya no se quedaban en casa. En La guerra de las galaxias (Star Wars, George Lucas,1977), Leia es un componente más del equipo, aunque no se encuentra al mismo nivel de sus compañeros masculinos como sí lo están algunas heroínas actuales, por ejemplo Trinity en The Matrix (Hermanos Wachowsky, 1999); Leia todavía sigue siendo "la chica" que necesita mandar mensajes de auxilio para que la rescaten. Trinity, en cambio, con sólo un beso es capaz de resucitar a Neo, el elegido.
En Estados Unidos se dio un extraño giro con las famosas reinas del grito o scream queens. La matanza de Texas (The Texas chainsaw massacre, Tobe Hooper, 1974) o La noche de Halloween (Halloween, John Carpenter, 1977) mantienen muchos esquemas sexistas, puesto que utilizan a chicas para dar una sensación de indefensión ante el asesino mayor que la que daría un hombre, y para desarrollar un vínculo sexual enfermizo entre el psicópata y su víctima; pero son historias contadas desde el punto de vista de las chicas y no de sus novios, como hasta entonces, y se pretende que el espectador se identifique con ellas.
LA MUJER MODERNA: LA GUERRERA
En 1979, el director Walter Hill, uno de los productores de Alien (Ridley Scott, 1979), cambió el sexo de uno de los tripulantes de la nave Nostromo, es decir el de Ripley, y protagonista de la historia. En Alien cambia el concepto tradicional de heroína, hasta entonces identificado con el melodrama; Ripley se comporta como los héroes masculinos, puesto que tiene un papel activo y protagonista en todos los aspectos y no sólo en el sentimental, depende solamente de sí misma, y no necesita a ningún hombre que venga a salvarla. El público del cine de ciencia-ficción y de terror, supuestamente tan machista, reaccionó encantado.
Ripley, aparte de un icono del cine fantástico moderno, es la madre de todos los papeles femeninos fuertes y competentes que han venido después. En la secuela Aliens, el director James Cameron "masculiniza" todavía más al personaje y lo lleva por el camino de la acción espectacular en la línea del cine de testosterona de los 80; Sigourney Weaver se convierte en la réplica femenina a Silvester Stallone o Arnold Schwarzenegger, levantando así un poco la última barrera que le quedaba por cruzar a las actrices en Hollywood, la del cine de acción. Además, convierte la lucha de la heroína en un asunto de mujeres, puesto que tiene que proteger a una niña y destruir a la jefa de los Alien, que también es una hembra. Las mujeres duras que luchan sudorosas con el armamento más sofisticado se volvería a mostrar más adelante con la maravillosa Linda Hamilton en Terminator 2 (1991) y con Jamie Lee Curtis en Mentiras arriesgadas (True lies, 1994), y con una malvada de antología, Tía Carrere. Ya no era impreentable que la agente del FBI que contacta con el asesino Hannibal Lecter en El silencio de los inocentes (The silence of the lambs, Jonathan Demme, 1991) fuera una mujer. Clarice Starling, interpretada por Jodie Foster. En el remake de Manhunter, el detective interpretado por William Petersen, ahora es una mujer. Ella no viene de la clase obrera, como se presiente que es el caso de Ripley. Usa más de la inteligencia que de la fuerza física y la agilidad para llevar a cabo su investigación. Es un personaje bastante más complejo emocionalmente; tal vez por eso sería más "femenina", pero claramente es un papel que tradicionalmente hubiera interpretado un hombre. En la secuela Hannibal (Ridley Scott, 2001), el título deja claro que la protagonista ya no es ella, y, aunque el personaje es esencialmente el mismo, diez años después, el espectador ya no sigue toda la historia bajo el punto de vista de Clarice. Otra agente del FBI y derechamente presentada como símbolo sexual, la Dana Scully de Expediente X (The X files), está cortada por el mismo patrón que Clarice Starling, y de hecho se pensó en Gillian Anderson para hacer en Hannibal el papel que al final recayó en la también pelirroja Julianne Moore. La igualdad tiene también su lado oscuro; si las buenas tienen que ser igual de inteligentes y de profesionales que los héroes masculinos, las malas también tendrán que dejar de ser vampiresas y mujeres fatales seductoras, y ser igual de malvadas que los hombres. Kathy Bates, despuès de Tomates Verdes Fritos, invirtió los roles tradicionales en Misery (Bob Reiner, 1990), interpretando a una psicópata que secuestraba y torturaba a una víctima masculina.
Los directores más vanguardistas han creado mujeres que no responden a ningún estereotipo tradicional masculino ni femenino. Este es el caso de David Cronenberg, curiosamente uno de los directores más atacados por su presunta misoginia; esta reputación de machista la arrastra desde el film Rabia (Rabid, 1977), donde una mujer transmitía un virus a la población de una ciudad. Una mujer mostruo-interpretada por la actriz porno Marilyn Chambers, sufre una mutación que la lleva a buscar hombres en los cines pornográficos para atacarlos con su aguijón. ¿Una anticipación del SIDA y el castigo al deseo? Los personajes de Crash (1996) descubrían y exploraban una nueva sexualidad, en el seno de un grupo cuyos miembros no tenían comportamientos asignados en base a su sexo.
Otros autores, en lugar de optar por la ruptura total con la tradición, prefieren reinterpretar la herencia del pasado desde un punto de vista moderno; a medio camino entre el conservadurismo retro de un Spielberg y la vanguardia de un Cronenberg, los directores posmodernos mezclan el homenaje con la ironía o incluso la parodia del género, y eso incluye el tratamiento de los personajes femeninos.
Paul Verhoeven, después de un par de películas instaladas en la homosexualidad masculina, (El cuarto hombre) se dirige a Hollywood desde Holanda y dirige Robocop (1987), Desafío total (Total recall, 1990), Instinto básico (Basic instinct, 1992) y Starship troopers (1997). En Desafío total, el protagonista masculino (interpretado precisamente por un icono de la virilidad como Arnold Schwarzenegger) acude a una clínica a implantarse en su cerebro una fantasía en la que, además de ser el salvador del planeta, conocerá a una excitante mujer a su gusto: le dan a elegir entre una rubia malvada curvilínea (Sharon Stone) y una morena (Rachel Ticotin) de cuerpo atlético. Por lo tanto la película, como la fantasía de Arnold, ofrece dos de los más tópicos estereotipos sexistas, pero desde el momento en que se muestra abiertamente su condición de estereotipos, la mujer juguete, encarnada por la espectacular Sharon Stone, se vuelve peligrosa y le da una paliza a Schwarzenegger en una escena que impactó a los espectadores de 1990.En Starship troopers; su retrato del ejército mixto del futuro incluía una escena donde los soldados de ambos sexos se duchaban juntos, algo que probablemente dejó descolocados y sin saber que pensar tanto a machistas como a feministas. Sin embargo los grupos defensores de los derechos de la mujer, amantes por lo general del panfleto monocolor y a veces cortos de miras, no captaron ni mucho menos esta ironía y se sintieron muy ofendidos ante los estereotipos que presentaba Verhoeven, que claramente parodiaba a las SS.
En una película de Wes Craven (el creador de la Serie "Pesadilla"), la protagonista espeta: "Todas las películas de terror son iguales: un asesino acecha a una mala actriz de grandes pechos que siempre sube por la escalera cuando debería escapar por la puerta principal". Con frases como esta, hasta las scream queens se han vuelto respondonas.
CONCLUSIONES: LA MUJER EN LA CARTELERA ACTUAL
Es curioso que los estereotipos femeninos nuevos que han ido apareciendo no han sustituido ni eliminado a los anteriores, sino que todos conviven y se entremezclan en el cine actual. Echando un vistazo a lo visto en las últimas temporadas, vemos que el modelo tradicional, las mujeres sufridoras en casa, que aparecen solamente para la escena de cama, que no aparecen en absoluto, que se limitan a ser la novia o la esposa del chico, o, en su reverso malvado, que utilizan sus armas de mujer para seducir y llevar a la perdición a los hombres, han sobrevivido hasta hoy, y por supuesto no solamente, ni mucho menos, en el fantástico.
En cambio, Nicole Kidman en Los otros, Naomi Watts en The ring, o Bryce Dallas Howard en El bosque, son mucho más intrépidas y están más cerca de las nuevas heroínas luchadoras.
TODO TIEMPO PASADO....
Aquellos "años maravillosos" de los sesenta, con toda su rebeldía frente a los esquemas tradicionales, fueron decisivos para que algunas mujeres reclamaran un papel protagónico, así de alguna manera se siguiera con la estrategia de explotar su belleza, como gancho visual de los espectadores, o apelando al filón cómico. Así algunas pasaron de ser actrices de reparto o simples extras, para figurar como protagonistas.
Una película como Cat People (1942) del director francés Jacques Tourneur, representara todo un hito, por la actuación de Simone Simon. Hay al menos dos películas y tres series de televisión que marcaron aquella época.
MODESTY BLAISE (1966)
Mónica Vitti, actriz italiana que hoy es abuela, fue la respuesta femenina a James Bond y todos sus imitadores masculinos en películas donde las mujeres eran considerados simples objetos, el machismo sofisticado del cine de espías. Modesty, antecedente directo de "Alias", cambia la noción de la mujer como ser indefenso, vulnerable, absolutamente pasivo, sin iniciativa. El director estadounidense Joseph Losey de esta película británica, recibió algunas críticas por haber escogido a una italiana para protagonizarla, sin embargo, con el paso del tiempo, podría decirse que apostó y ganó. También en 1966 se estrenó otra de espías femeninas, cuyo título era bastante explícito, "Deadlier than the male" (Más mortíferas que los hombres), con otras dos actrices que provocaban sensación, la alemana Elke Sommer y Sylvia Koscina, nacida en Croacia.
BARBARELLA (1968)
Esta película de director Roger Vadim, el mismo que lanzó al estrellato a Brigitte Bardot, con la actuación protagónica de Jane Fonda, envió otro importante mensaje. Las historias de aventuras de ciencia-ficción, como las space operas, no necesariamente debían ser conducidas por varones, ante todo por motivos estéticos. Con esta película pasa algo curioso, muchos de los que dicen que es una mediocre obra cinematográfica, de todas formas elogian algunos aspectos como ser una buena representante de la cultura pop, especialmente de lo psicodélico.
En cuanto a series de televisión de aquella prodigiosa década, es interesante rememorar que mientras las dedicadas a la acción en sus diversas modalidades eran monopolizadas por hombres (detectives, vaqueros del viejo oeste, héroes con superpoderes), las de fantasía asociada a la comedia, tenían predominio femenino, por lo menos dos inolvidables.
I DREAM OF JEANNIE (MI BELLA GENIO,1966)
Esta serial de televisión, se constituía posiblemente en la fantasía machista de todo hombre en cualquier época. Encontrar un genio encerrado en una botella, el cual no era un gordo impertinente y barrigón, sino una preciosa rubia. El papel de Larry Hagman, pasaba a un segundo plano. En "Mi bella genio", Barbara Eden, manejó con delicado equilibrio, el ser bella y graciosa al mismo tiempo. Al parecer, se planea su versión cinematográfica para el año 2006, ignoro si lo que en su momento podía parecer una imagen rebelde, hoy es una regresiva muestra de sumisión ante la figura masculina.
BEWITCHED ( HECHIZADA, 1965)
Se dice que el "encanto" de la serie se ha transmitido por generaciones; sin embargo, lo que gustaba a las adolescentes de entonces a las de hoy les resulta insufrible. Ver hoy un día en la vida de la bruja Samantha (Elizabeth Montgomery) al lado del neurasténico y machista Darrin (protagonizado primero por Dick York, quien de un día a otro fue sustituido sin explicación por Dick Sargent; apenas ahora se sabe que fue por su adicción a las drogas) resulta aburrido y desesperante.
Samantha, una bruja que "ama demasiado", se esfuerza a lo largo de los 256 capítulos por complacer a Darrin y ser la esposa perfecta, según las normas de la sociedad estadunidense conservadora. Casada con un machote que le prohíbe tratos con su parentela y con su madre, a la que detesta, se esmera por ser la anfitriona perfecta de los clientes y el jefe de su marido; la esposa amantísima que siempre tiene una palabra de aliento para cuando él llega. Sin embargo, no siempre puede tener la casa como tacita de porcelana, por lo que a veces desobedece y mueve la naricita para que la cena quede al instante o para dar una lección a los clientes del marido o detener a alguna que coquetea con su "cielito" (al fin hombre y mortal).En teoría se trataba de una muestra de comicidad doméstica, en la cual una bruja moderna, intentaba ser una ejemplar madre de familia. Samantha no trabaja fuera del hogar, pero puede ser vista como articulación simbólica de los deseos femeninos (al menos de las mujeres blancas de clase media) en roles otros que los de esposa y madre, a pesar de mostrar semanalmente inteligencia y poder más allá de los del mortal varón que llama 'esposo'. Esta inteligencia y poder estaba regulada: a requerimiento y demanda justamente del hombre. Toda una fantasía.
Esto equivale, en algún sentido a un "gatopardismo", en un mundo donde se replanteaban los roles de la mujer, cambiar para que nada cambie. Una serie que nos muestra que una mujer, para ser más inteligente que el hombre, debe ser bruja o maga, o de otro planeta y que, aún así, se someta voluntariamente al poder y deseo masculino de un terráqueo torpe, hace acordar mucho a esa enseñanza de filosofía militar, de que el máximo ejercicio de la libertad personal consistía en ponerse al servicio de la obediencia a otro
Samantha o Embrujada es el modelo de mujer de posguerra, que podía hacerlo / serlo todo pero decide ser ama de casa, renuncia a sus poderes y se desvive por la vida profesional de un marido mediocre. Esto fue producto de 1 articulación e/ mass media y gobierno, necesitaban q las mujeres retornen alegremente al hogar dejando los puestos en las fábricas a los hombres q volvían de la guerra.
Cuarenta y un años después de haberse iniciado en el aire esta fascinante serie,me ha dado por analizarla a la luz de mis obsesiones post-modernas. Me casé con una bruja), no es sólo un manifiesto feminista, sino también un programa televisivo cuyo lenguaje subyacente podría catalogarse de "homo(s)textual". Samantha no sólo es la bruja que rompe, aunque solapadamente, con los cánones de la sociedad burguesa, sino también el símbolo de alguien quien está atrapado en el closet de las convenciones, pero que de algún modo se las arregla para salir de él de vez en cuando.
Samantha se ha casado con un mortal; buena gente, pero un mediocre publicista que la trata de someter a las exigencias de su pequeño mundo patriarcal. Sin embargo, los productores del programa se las arreglan para que los personajes femeninos no se sometan totalmente a la voluntad de los personajes masculinos. Si en alguna ocasión Samantha se veía reducida a la obediencia servil del patriarca, los escritores sacaban de su saco de ideas a Serena, su irreverente y sexy prima (quien era la misma actriz, pero con una peluca negra), y la inolvidable Endora, su madre. Esta última, interpretada magistralmente por Agnes Moorehead, representaba a "la bruja" por excelencia: sabia, conocedora y gozadora del mundo, independiente (Endora no vivía con su esposo Maurice), y con un enorme desagrado por la decisión de su hija de casarse con un mortal, trivial y sin garbo. En Endora, quien se rumora que en la vida real era una actriz abiertamente lesbiana en una época de closets, el personaje de la bruja madre constituía una afrenta política abierta.
Pero de todos modos, era Samantha el foco de atención de la serie y, aunque a veces sumisa y relegada al closet -el anunciar públicamente su superioridad como ente inmortal habría hecho que la serie fracasara-, era precisamente este juego de dividir su vida entre la magia y la mediocridad del mundo de su marido lo que le otorgaba a Hechizada el encanto que sigue cautivando a los televidentes.
La bruja es, desde el medioevo, la mujer que sale del lugar que el orden patriarcal le había reservado: la casa; y se va por el mundo a conocerlo y a comunicarse con la naturaleza. La bruja era, por ende, un ser culturalmente superior que no se conformaba con la información que el lenguaje masculino le transmitía. De ahí que Endora no entienda el por qué su hija se ha enamorado de un mortal. El lenguaje del mortal (léase masculino) es estático y monoglósico; el de la bruja (léase femenino) es fluido y plural. Sin saberlo, con Hechizada los escritores del programa habìan producido un tratado feminista en cierntes en nonde la trinidad Samantha-Endora-Serena se colocaba en un lugar superior al de Darrin.
Los otros personajes no lo hacían peor. La despistada Tía Clara, Esmeralda, el Tío Arturo (interpretado por Paul Lynde a través de una caracterización estereotipadamente gay), el Doctor Bombay, y Maurice, el galante padre de Samantha. La reacción no tardó mucho y Hollywood creó la anti-Samantha a través de la comedia Mi bella genio. El personaje de Barbara Eden era la otra cara de la moneda: la "genio" que, a cualquier ademán de liberación, era embotellada por su "amo", el Mayor Nelson. Una interpretación alterna podría aducir que el verdadero texto feminista era el de "Ginnie", ya que la situación representaba el papel tradicional del Otro, pero lo cierto es que la popularidad de Hechizada se da sobre la base del lenguaje de un mundo que comenzaba a producir cambios significativos en el espectro político-social de los Estados Unidos. Bewitched mostró la incursión en Vietnam, de los jipis, de la lucha por los derechos civiles, la liberación femenina y por extensión la liberación homosexual, entre otras cosas. Al fin y al cabo, el amo de "Ginnie", interpretado por Larry Hagman, trabajaba para la NASA y representaba el poder al cuadrado. En un episodio notable, los hippies y un grupo de música psicodélica se tomaban la casa del Capitán Nelson.
Uno de los epidodios más inolvidables es cuando Samantha convierte a Larry Tate, el hipócrita jefe de Darrin, en un hombre negro para que sintiera en carne propia el prejuicio racial del cual muchas personas son víctimas en los EEUU. Aunque fuera de soslayo, en muchas ocasiones los problemas de la época se debatían ante las cámaras durante la vida natural de la serie.
Samantha nunca salió del closet de la brujería; su amor por Darrin se lo impedía. No obstante, contaba con un nutrido grupo de seres extraordinarios que le servían de apoyo y Endora constantemente le recordaba sus orígenes en Salem, donde fueron asesinadas.
MI BELLA GENIO (I DREAM OF JEANNIE)
Tony Nelson, quien fuera enviado a una misión al espacio la cual fue abortada; se vio obligado a tirarse en paracaídas a una Isla desierta. Mientras esperaba que lo rescataran, vio una botella que aparentemente estaba un poco enterrada. Cuando la abrió salió una genio de 2000 años de edad, quien lo aceptó como su amo, por el hecho de haberla dejado libre. Cuando regresó a Co-Coa Beach (Florida), Tony, el astronauta se dio cuenta que nadie le creería que había encontrado una genio muy sensual dentro de una botella, el psiquiatra de la base, Dr. Bellows, estaba convencido que Tony había sufrido alucinaciones causadas por la exposición, para hacerla peor, Jeannie (asi fue nombrada), se negó aparecer delante de otras personas que no fuera su amo.
Esta serie surge después de Hechizada. Es el mismo tema, mortal conoce mujer con milenios de edad y superpoderes y se enamora de ella. La serie en sí es muy divertida, bien lograda (para la época). Aunque quizás pueda caer ante nuestros actuales ojos como un poco ingenua y sexista. Pero es divertida y entretenida. Además el trío compuesto por Eden, Hagman y Dayli es genial.
MIENTRAS PASAN LOS COMERCIALES
Hace algunas décadas ser mujer era sinónimo de "esposa, madre y dueña de casa". Ellos, los hombres, llegaban por las tardes luego de trabajar para ganar el "sustento familiar y eran atendidos". Cualquiera de los capítulos de la serie La Hechizada, es el recuerdo perfecto de lo que los hombres y las mujeres fuimos... Hoy todo es distinto, nosotras ganamos nuevos espacios, seguimos creciendo... Pero, ¿Qué pasó con nosotros?
Las mujeres han cambiado, considerablemente, su universo de vida en comparación con el de nuestras madres o abuelas. Su exitosa irrupción en el mundo laboral ha desencadenado en una inmensa superación personal que las ha hecho más seguras y fuertes...
Se guimos enamorados de Samantha.
MI BELLA GENIO VS.HECHIZADA
Samantha (Elizabeth Montgomery)
Carita. Más que el rostro artificial de una modelo de revista, Samantha tenía un estilo de belleza muy natural. Una carita más fácil de encontrar en el supermercado que en un catálogo de lencería.
Buena esposa y mamá. Aún cuando tenía la facultad de arreglar la casa, cocinar y cambiar de pañales a Tabitha con mover su nariz, Samantha siempre supo combinar el rol de esposa y bruja, haciendo "trampitas".
Madura. Una mujer muy inteligente y centrada. Buena consejera y dulce pareja,
Jeannie (Bárbara Eden)
Sexy. La combinación de una mirada traviesa y una actitud inocente.
Figura. Tenía un sex appeal muy por encima de Samantha.(la foto lo dice todo). El cuerpo se gasta con el tiempo pero en el caso de Jeannie la regla no aplica.
Loquita por su pareja.
Tontita. Hay que encararlo, aún con ese cuerpazo y miradar, Jeannie era tontita.

